Prevención

El Pie de Atleta tiene el desagradable hábito de provocar recaídas. Hay dos motivos principales para ello: falta de cuidado en el aseo de los pies y fallo en completar el curso de tratamiento recomendado.

La mayoría de los tratamientos para el Pie de Atleta son “fungistáticos”, lo cual significa que detienen a los hongos en el área infectada, en lugar de matarlos. La piel eventualmente se descamará con los hongos, pero sólo si usted completa el curso del tratamiento. Si lo detiene tan pronto deja de sentir comezón, quizá aún haya hongos vivos presentes que comiencen a diseminarse de nuevo. Les recomendamos usar Lamisil® 1, de una sola aplicación, que trata el Pie de Atleta en una sola aplicación.

Sin importar el tipo de tratamiento que emplee, seguirá teniendo que cuidar de sus pies para impedir que el Pie de Atleta se reanude. Si nunca ha padecido Pie de Atleta, las siguientes sugerencias le ayudarán a reducir la posibilidad de adquirirlo.

  • Mantenga sus pies limpios, lávelos por lo menos una vez al día con agua tibia y jabonosa.
  • Seque sus pies a la perfección, en particular entre los dedos del pie.
  • Use calcetines de 100% algodón o de alto contenido del mismo (pues absorbe la humedad) y zapatos de cuero, gamuza o lona.
  • Use sandalias abiertas siempre que le sea posible, por ejemplo en el hogar. O use simplemente calcetines o ande descalzo, pero no en sitios públicos.
  • Trate de no usar los mismos zapatos en días consecutivos.
  • Use sandalias o algo similar en torno a las piscinas y las regaderas y vestidores públicos.
  • Póngase talco en los pies después de lavarlos y secarlos. Esto absorberá el exceso de humedad.
  • No comparta calcetines, toallas ni zapatos.
  • Examine los espacios entre sus dedos de los pies regularmente para detectar signos de infección.
  • Permita que sus pies respiren por lo menos una vez al día, quizá mientras come.
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